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Caída de remesas, afecta a miles de familias mexicanas

Por abril 23, 2017 Sin comentarios

Las remesas van en picada. De diciembre de 2016 a febrero de 2017 el monto reportado por el Banco de México bajó de 2,336.4 millones de dólares a 2,051.8 millones de dólares.

La cifra, en números redondos, dice poco. Pero la caída en el número de operaciones sí puede proyectar el impacto que esta reducción tiene en miles de familias mexicanas que dependen de los recursos que sus familiares envían principalmente desde Estados Unidos.

De acuerdo con el Banco de México, de 8 millones 50 mil operaciones de transferencias reportadas en diciembre de 2016, el número bajó a 6 millones 795 mil en febrero pasado. La caída más drástica ocurrió en el rubro “efectivo y especie”, que pasó de 201 mil a 69 mil.

No obstante, cerca de 97.5% de las remesas que se envían a México se hace por transferencia electrónica y 36.3% se paga a través de una institución bancaria.

Para la economía del país tampoco es un tema menor. La cifra récord de 26,970 dd de remesas que recibió México en 2016 superan los ingresos de ese año por Inversión Extranjera Directa (26,739 mdd), viajeros internacionales (19,570 mdd) y exportaciones petroleras (18,743 mdd).

Para este año, la calificadora Merrill Lynch prevé que la cifra se mantendrá, aunque los datos oficiales se alejan de esa meta, lo cual pone en alerta el futuro de la economía de distintas regiones del país, sobre todo, aquellos estados que más dependen de los recursos del extranjero.

De acuerdo con el Banco de México, las familias que reciben remesas destinan 8 de cada 10 dólares al consumo de bienes y servicios básicos. De ese tamaño es el peso de las remesas en el ingreso de las familias, sobre todo las más pobres, pues los recursos que los mexicanos en el extranjero envían al país benefician a 25% de los hogares con menos ingresos.

“Son un motor fundamental en el mercado interno de algunas regiones porque incrementan la demanda de bienes y servicios debido a que hay más circulante”, de acuerdo con Yolanda Carvajal, economista y académica de la Universidad Autónoma del Estado de México.

El Banco Interamericano de Desarrollo afirma que las remesas ofrecen una mejor calidad de vida a sus receptores y su comunidad, porque sirven como una fuente de ingreso complementaria que se refleja en beneficios a la salud, vivienda y educación.

EL EFECTO EN LOS HOGARES

Para conocer el efecto que tendría en los hogares mexicanos una posible restricción al envío de remesas, la organización civil Cohesión Comunitaria e Innovación Social emprendió una investigación que ha divido en dos etapas, la cual revela el peso de los ingresos provenientes del exterior en algunas regiones del país y ciertas características socioeconómicas de estas zonas.

“Nos hicimos unas preguntas relativamente sencillas: ¿cuáles serían las ciudades mexicanas que podían tener mayor presión a partir de ciertas decisiones que podía tomar la administración de Donald Trump?”, explica Suhayla Bazbaz, directora de la organización.

Cohesión Comunitaria planteó, como un posible escenario, la restricción a las remesas, y en su investigación descubrió, a partir de datos oficiales, que en las 220 ciudades del país con más de 100,000 habitantes, el promedio del porcentaje de viviendas que recibe recursos del exteriores es de 4.4%, afirma Bazbaz.

Sin embargo, hay 11 que están por arriba del promedio nacional de manera atípica, y de esas 7 están en Guanajuato, 3 en Michoacán y una en Puebla. Estas entidades están entre los 5 estados que más recursos captan por remesas en el país y que juntos concentran casi la cuarta parte (24.6%) del total de los ingresos que llegaron a México en 2016.

En contraste, Quintana Roo, Campeche y Baja California Sur son los estados con menores montos recibidos, participando en conjunto con menos del 1% del total, de acuerdo con el Anuario de Migración y Remesas 2016, de BBVA Bancomer.

“Curiosamente Dolores Hidalgo, en Guanajuato, cuna de la Independencia, es la ciudad con mayor porcentaje de viviendas particulares que recibe ingresos de otro país: prácticamente 2 de cada 10 hogares”, dice Bazbaz.

Solo en esas 11 ciudades, la posible restricción al envío de remesas afectaría a más de 55,000 viviendas particulares y 222,000 personas, afirma.

“Por supuesto, no serían las únicas afectadas, porque una restricción a las remesas pega en todas las economías locales”, dice la directora Cohesión Comunitaria e Innovación Social.

SE NECESITAN POLÍTICAS

Bazbaz advierte que es necesario pensar qué va a pasar en esas 11 ciudades atípicas si regresan al que mandaba a la remesa, porque son ciudades atípicas también por el porcentaje de la población migrante en retorno.

“Esa vivienda pierde el ingreso que llegaba desde Estados Unidos y, además, tiene una persona más”, dice.

Bazbaz habla con conocimiento de causa pues su organización también analizó el perfil de las y los migrantes en retorno. Por ejemplo, dice, “no es el mismo tipo de migrante en retorno el que llega a San Miguel de Allende, Guanajuato -que 70% ya nació en Estados Unidos, la mitad tiene más 65 años, sólo un cuarto trabaja y hay más mujeres viudas-, que el perfil de Hidalgo, Michoacán, donde 6 de cada 10 migrantes en retorno tienen menos de 29 años, o en la Piedad donde 2 de cada 10 migrantes están desempleados”.

Los datos obtenidos por Cohesión Comunitaria e Innovación Social demuestran que, en promedio, 48% de la población de 15 años y más en las 11 ciudades con mayor porcentaje de viviendas que reciben remesas tiene rezago educativo. “En Dolores Hidalgo el porcentaje es de 51%”, dice Bazbaz.

Esta información es importante porque la necesidad de diversificar las fuentes de ingreso en los hogares que más dependen de las remesas tropieza con su rezago educativo, dice Bazbaz.

Por eso, asegura, es necesario pensar en políticas públicas bien focalizadas para atender a las comunidades que perderán ingresos como consecuencia de las deportaciones de Estados Unidos.

“Una de las recomendaciones que hacemos es que se identifiquen las fuentes de ingresos de estos hogares para que no dependan tanto de las remesas, pero difícilmente se van a poder diversificar si tienes a 48% de la población con rezago educativo”, dice.

 FALTAN ATENCIÓN AL MIGRANTE

Bazbaz considera que frente a la política migratoria del gobierno de Estados Unidos, cada región del país debe tener una política integral de antención a los migrantes en retorno, porque “no basta una sola medida”, afirma Bazbaz.

“Debes reducir rezago educativo y ampliar oportunidades laborales y garantizar que no discriminen a migrantes en retorno por el simple hecho de serlo, es decir, debemos tener lista una combinación de medidas”, dice.

Sin embargo, los hechos evidencian que no ha habido una política integral de atención a los migrantes en retorno, que les permita reinsertarse en su comunidad.

“En 33 de 42 ciudades atípicas por el porcentaje de su población económicamente activa y desempleada es mayor entre migrantes en retorno que entre el resto de su población”, explica.

Es el caso, por ejemplo, de La Piedad, en Michoacán. “Allí, 17% de los migrantes en retorno es desempleado, frente a 3% de la población preexistente. Es una diferencia enorme”, advierte Bazbaz.

Esto, a pesar de que en muchos casos los migrantes que volvieron tienen más años de escolaridad que el resto. “Pero tenemos esta ilusión de que como llegan más preparados van a encontrar trabajo rapidísimo y los datos nos dicen que en 33 de 42 ciudades está pasando justo lo contrario”.

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