Forest, un milagro imposible con la Superliga

Por mayo 16, 2021 Sin comentarios

Florentino Pérez tiene toda la razón cuando denuncia la creciente preeminencia de los clubes de fútbol que en la práctica son propiedad de un Estado o de un super-rico. Los dos ejemplos más preclaros de lo primero son el PSG (Catar) y el Manchester City (Abu Dabi, uno de los siete estados que forman los Emiratos Árabes Unidos), aunque hay más. El segundo grupo lo lidera el Chelsea de Roman Abramovich. Los primeros buscan sobre todo propaganda política y proyección global. Los multimillonarios buscan respetabilidad social y colmar su ego: tienen tanto dinero que no les importa perder lo que sea para alimentar su vanidad. Si en vez de fútbol se tratara de la industria del automóvil, gran parte de esas inversiones serían consideradas ayudas de Estado y estarían prohibidas.

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