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Gota, la enfermedad que se multiplica

Por marzo 29, 2017 Sin comentarios

El dolor sorprendió a Alejandro Juárez tanto como lo hinchado de su tobillo derecho. Con sólo 13 años, sus padres pensaron que algún animal lo había picado o mordido, o que quizá al jugar se había lastimado; se equivocaron, luego de hacerle análisis de sangre los médicos informaron que sus niveles de ácido úrico estaban elevados y le diagnosticaron gota.

Alfredo Cabrera, coordinador médico de Investigación en Salud de la Delegación Norte del IMSS, explicó que la gota es una enfermedad crónica que ocurre cuando existe una acumulación de ácido úrico en el cuerpo -conocido como hiperuricemia- y que los ataques agudos por gota se manifiestan como enrojecimiento, calor, inflamación de la articulación acompañado con dolor. Este ataque suele despertar a las personas y la mayoría de veces sucede en el dedo gordo del pie.

El especialista señaló que 5 % de la población mundial vive con gota y en México la prevalencia es de 3 % de los 122.3 millones de personas que habitan en el país.

A estas cifras, agregó que el simple hecho de ser hombre es un factor de riesgo para padecer la afección. La incidencia de ésta es cuatro veces más en el sexo masculino que en el femenino, Álex, como le gusta que le digan, lleva la mitad de su vida formando parte de las estadísticas.

La población asocia a la gota como un mal que afecta a personas de la tercera edad, pero el especialista del IMSS subrayó que ésta no discrimina: “Eso de la edad no siempre se cumple, puede haber gota en edades infantiles, adolescentes, en gente adulta, la edad es un factor de riesgo, pero no es causal”.

Para que un paciente sea diagnosticado con hiperuricemia deberá tener siete o más miligramos por decilitro de ácido úrico en la sangre, pero para desarrollar gota existen otros factores de riesgo. Lizbeth Becerril Mendoza, adscrita al Servicio de Reumatología del Hospital Juárez de México detalló que hay factores genéticos que derivan en esta enfermedad y que no se pueden evitar, pero también los que van de la mano a los malos estilos de vida de los mexicanos.

“El primer factor de riesgo es ser hombre, pero también está determinado que la obesidad o el índice de masa corporal elevado se asocia con la elevación del ácido úrico en la sangre y hasta 60 % o 70 % de los pacientes pueden llegar a tener asociación con otras enfermedades metabólicas como la diabetes”.

En el caso de Alejandro Juárez, su enfermedad se desarrolló por cuestiones de herencia, su padre y hermano mayor sufren del mismo padecimiento: “Mi hermano tiene gota, es mayor que yo, pero si a él le han dado tres ataques en la vida, son muchos, creo que a mí se me desarrollo más rápido porque siempre he tenido sobrepeso”, destacó.

Las personas que viven con enfermedades del hígado también son más propensas a desarrollar gota, los alcohólicos producen más sustratos que producen hiperuricemia, así como el alto consumo de carnes rojas.

El especialista Alfredo Cabrera destacó que el ácido úrico está compuesto por microcristales que viajan en la circulación y que cuando se incrementa su cantidad en la sangre se pegan y se localizan en articulaciones, por eso se presentan los síntomas.

“El aumento en los niveles de ácido úrico en la sangre hace que se adhieran a las articulaciones o tendones, y desarrollan los síntomas que son dolor e inflamación, principalmente en el dedo gordo del pie, a este malestar se le conoce como podagra, pero también puede dar en el dorso, en la rodilla, en el talón”.

La gota se desarrolla en cuatro etapas, la primera es cuando hay elevación en los niveles de ácido úrico, y el paciente no tiene síntomas, por ello se recomienda que las personas acudan al médico a realizarse un chequeo por lo menos una vez al año.

La segunda es la artritis o gota aguda. El paciente tiene algunas articulaciones inflamadas, además hay dolor severo sobre todo en la noche. Se hincha el dedo gordo del pie y en ocasiones los pacientes llegan a los hospitales imposibilitados para caminar.

En esta etapa diagnosticaron a Álex. “Me detectaron gota a los 13 años, tuve una hinchazón de tobillo muy fuerte, no sabíamos de dónde provenía, si fue algún insecto o una torcedura jugando, obvio no te imaginas que sea gota, evidentemente, los medicamentos que me daban para desinflamar hacían su efect,o pero no funcionaban y por eso me hicieron tomas de sangre y es cuando descubrimos que mis niveles de ácido úrico eran altos”.

Alejandro no recuerda con precisión el primer ataque que sintió, sólo sabe que “no podía pisar, no podía caminar, al revisarme vieron que tenía el pie muy hinchado, presionaban con el dedo y se quedaba marcado, yo no soportaba ni tener el calcetín puesto, y surgió la duda de qué me había pasado. Creían que jugando me había torcido o algo así, había mil y un posibilidades menos que fuera gota, hasta que con las tomas de sangre salió el resultado”.

La siguiente etapa es cuando el enfermo tiene espacios sin dolor, pero al menos una vez al mes alguna articulación sufre de inflamación. Por último, la más avanzada es cuando se presentan cambios en la estructura de las articulaciones, o malformaciones.

Para tratar esta enfermedad crónica hay dos procedimientos, el farmacológico que consiste en medicamentos para desinflamar las articulaciones y se administran analgésicos que el paciente deberá tomar de por vida, el otro tiene que ver con cambios de los hábitos.

Álex Juárez viaja con una farmacia ambulante, no puede dejar en casa su alopurinol, que toma uno por la mañana y uno al anochecer. En caso de que le dé una crisis en la calle y el dolor sea muy fuerte, debe ingerir esteroides.

Efectos de los altos niveles de ácido úrico

Recomendaciones para evitar la patología

Algunas medidas que se deben de tomar:

⇒ Evitar el sobrepeso y la obesidad porque se ha comprobado que estas afecciones producen elevación de ácido úrico.

Acudir al médico por lo menos una vez cada seis meses y practicarse estudios de laboratorio que permitan descartar alguna enfermedad metabólica como la gota.

⇒ Se aconseja una dieta balanceada, baja en carbohidratos y en carnes rojas, también se recomienda no consumir cantidades excesivas de fermentados como la cerveza, ni alcohol y tabaco.

⇒ Especialistas invitan a la población a practicar ejercicios de bajo impacto, como caminata o bicicleta para prevenir la gota.

⇒ Si una persona fue detectada con gota o hiperuricemia, se pide que los pacientes que concluyan con sus tratamientos farmacológicos, además de atender los cambios en los hábitos alimenticios.