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Notas falsas sacuden a la credibilidad en EU

Por diciembre 31, 2016 Sin comentarios

El Siglo de Torreón-AEE

A partir del triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, una nube de duda y crítica se posó sobre Facebook, la red social más grande del mundo, con 1,600 millones de usuarios y 18,000 millones de dólares de facturación anual.

El motivo fue la evidencia de noticias falsas que circularon por esta red social, propiedad de Mark Zuckerberg, sobre todo durante los tres últimos meses de la campaña electoral en Estados Unidos, de acuerdo con un análisis de contenido publicado por el sitio BuzzFeed.

Durante esos meses, BuzzFeed analizó 20 historias falsas sobre las elecciones, que generaron 8 millones 711 mil acciones, reacciones y comentarios en Facebook. En cambio, en el mismo periodo las 20 historias electorales mejor posicionadas, elaboradas por los principales 19 sitios de noticias en Internet, generaron un total de 7 millones 367 mil interacciones en la misma red social. Esto significa que los contenidos falsos en Facebook superó el contenido de los principales medios.

“Estamos ante un boom de noticias falsas, que muchos medios sin escrúpulos están aprovechando para conseguir viralidad”, dice Esther Vargas, directora del sitio especializado de medios Clases de Periodismo, editora de audencias y web de Perú 21, consultora y docente de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericana y experta en redes sociales.

Vargas advierte que si bien es cierto que algunos medios se perjudican, también lo es que muchos lo aprovechan. “Es una situación muy compleja porque estos sitios web que distribuyen información a gran escala, difunden información bastante cuestionable y no fiable”.

Pero lo peor, asegura, “es que estas noticias falsas están tan bien presentadas que la gente las termina creyendo, mientras las notas que son verdaderas no tienen mayor impacto en la audiencia, como podemos verificar cada día”.

Para Vargas, la difusión de noticias falsas es un problema con distintas aristas y “no me animaría a responsabilizar sólo a Facebook porque también tenemos a Twitter y Google, entre otras”.

María Elena Meneses, profesora investigadora del Tec de Monterrey, advierte que el propósito de quienes crean estas noticias es la incertidumbre, la opacidad y enrarecer un clima electoral.

“Los electores no somos hojas en blanco, sabemos distinguir en muchas ocasiones si nos están mintiendo en relación con un candidato o no, pero el clima que generan es muy pernicioso”, dice.

Tan grave llegó a ser el tema de la difusión de noticias falsas en Facebook, al cabo de la elección presidencial en Estados Unidos, que fue motivo de un artículo publicado en el periódico The New York Times, el 18 de noviembre, titulado “Silicon Valley ayudó a crear a Trump y es malo por eso”, escrito por Noam Cohen.

Zuckerberg respondió al artículo con el siguiente comentario: “Creo que la idea de que las noticias en Facebook influyeron en la eleccio→ n en algu→ n modo es una idea muy loca”.

Al día siguiente, el sábado 19, el Times retomó el tema en su editorial con título “Facebook y el virus digital llamado noticias falsas”, en el que cuestiona a Zuckerberg por restar importancia al impacto de noticias falsas en los resultados de las elecciones presidenciales y en el que cita el análisis de Buzzfeed.

Después de esa editorial, Zuckerberg corrigió su posición y anunció una serie de medidas para cerrar el paso a las noticias falsas en su red social. Entre ellas: capacidad para clasificar la informacio→ n erro→ nea (mejores sistemas técnicos para detectar informacio→ n falsa), facilitar a los usuarios la presentación de informes respecto a la veracidad de lo informado, verificación de la informacio→ n por terceros, sistema de advertencias para etiquetar historias que presentan imprecisiones o que definitivamente admiten ser consideradas como falsas, artículos relacionados con la calidad de los datos que son publicados en Facebook, entre otras.

Esther Vargas considera que debe darse la bienvenida a las medidas anunciadas por Facebook y Google, que también se sumó a esta estrategia contra las noticias falsas. “Imagino además que algunos medios también tomarán algunas medidas de control sobre los medios virales que existen en Internet”, dice.

No obstante, advierte que se trata también de un tema de educación digital y de cultura de las audiencias para que sepa discernir entre lo que es verdadero y falso. “Los influenciadores también deben participar en esto y no tomarlo a broma”.

Por eso, insiste, no todo está en manos de Facebook, aunque los reflectores están sobre esta red social por ser la más popular y la de mayor alcance.

Meneses coincide en que el mejor camino es la educación digital y la autorregulación ético-social. “Una especie de ética para el espacio público que es internet”, dice.

Confía en que los ciudadanos, paulatinamente, serán más responsables en el uso de las redes y de su actividad en línea.

Vargas por su parte advierte que las noticias falsas en redes sociales no pueden pasarse por alto porque afectan la vida pública, la dignidad de las personas y la reputación. “Afectan en todo sentido, ya sea que hablemos de personas, de instituciones, de procesos electorales que se han visto alterados por ese tipo de contenidos”, afirma.

No descarta además que crear sitios que difundan información falsa pueda tratarse de una estrategia política. “Por eso es importante que los periodistas serios hagan esfuerzos por no caer en esta ola de noticias falsas que han inundado la red y hay que ser muy rigurosos en nuestro trabajo”.

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