Nacional

Tres penales marcados por la violencia en NL

Por marzo 28, 2017 Sin comentarios

En lo que va de la administración del gobernador Jaime Rodríguez Calderón, quien asumió el cargo el 4 de octubre de 2015, se han registrado al menos siete incidentes violentos en los penales de Topo Chico, Apodaca y Cadereyta, lo que ha dejado una cifra de 54 muertos y decenas de heridos.

Apenas el pasado 15 de marzo se difundieron las vejaciones que se cometían en la cárcel de Apodaca al obligar a reos a vestir ropa interior femenina. Esto evidenció el “autogobierno” que se vive en las cárceles del estado; por ello, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) urgió a las autoridades penitenciarias a restablecer el orden, ante la falta de autoridad.

Ante esta realidad, el gobierno estatal decidió cambiar a los internos vulnerados a la cárcel de Cadereyta, consideraba la más pacífica de los tres penales estatales.

En septiembre de 2016 en este mismo reclusorio se registró una riña entre miembros de dos cárteles, lo que dejó tres heridos.

Pero el penal del Topo Chico ha sido el que registra más incidentes y de mayor violencia: 54 muertos y 41 heridos. El más trágico, y que hasta hoy marca el récord nacional en cuanto al número de víctimas fatales, ocurrió durante la noche del 10 y la madrugada del 11 de febrero de 2016, cuando se enfrentaron dos grupos de Los Zetas que se disputaban el control del reclusorio. Entonces El Bronco afirmó que se acabarían los autogobiernos y que cerraría la cárcel de Topo chico. Ninguna de las dos cosas ha sucedido. El 1 de junio del año pasado murieron tres internos y 19 resultaron heridos en otra disputa y una más ocurrió el 13 de octubre de 2016.

Mientras el gobernador rendía su informe de labores hubo una riña entre internos, con saldo de un muerto y ocho lesionados.

El 2 de noviembre, dos agentes resultaron heridos por los presos cuando realizaban revisiones. El 30 de noviembre de 2016 se registró otra riña entre internos, lo que dejó dos heridos.

Difieren en cifra de heridos en la riña

Aldo Fasci Zuazua, vocero de seguridad del gobierno de Nuevo León, señaló que la cifra de heridos tras la riña registrada ayer por la tarde entre policías e internos en el penal de Cadereyta ascendió a siete. De ellos, cuatro fueron llevados al Hospital Universitario, dos al Hospital de Cadereyta y un elemento de seguridad al Hospital del ISSSTE.

El funcionario previamente había asegurado que sólo había un policía herido en el brazo por una pedrada.

No obstante, fuentes extraoficiales señalaron que durante la reyerta resultaron lesionados 52 internos y cuatro elementos de Fuerza Civil.

Los reos incendiaron colchones a la entrada de los túneles que conducen a los ambulatorios para evitar que llegaran las autoridades a someterlos.

El incidente ocurrió apenas una semana después de que por medio de un video que se atribuyó el Cártel del Noreste se lanzaran amenazas a sus rivales en los tres centros penitenciarios de Nuevo León, a fin de vengar las vejaciones que sufrieron internos del penal de Apodaca, obligados por otros reos a limpiar el piso vestidos con ropa interior femenina.

En tanto, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Nuevo León (CEDHNL) informó que ante los disturbios ocurridos en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Cadereyta, emitió medidas cautelares dirigidas a la Secretaría de Seguridad Pública del Estado para que se proteja la integridad y la seguridad de los internos.

“Al darse a conocer los hechos a través de los medios de comunicación, personal de las áreas de Orientación y Recepción de Quejas, así como del Centro Integral de Atención a Víctimas del organismo acudieron a las instalaciones del Cereso para realizar las diligencias preliminares y brindar los servicios a las y los familiares” de los internos.

Sofía Velasco Becerra, presidenta de la CEDHNL, acudió al lugar de los hechos acompañada de la titular de la Tercera Visitaduría General y personal especializado en el tema penitenciario.

Asimismo, grupos de activistas se instalaron en el Hospital Universitario para registrar posibles atenciones a personas heridas, así como para la gestión de información oficial.