Internacional

Trump busca pasar página tras fracaso

Por marzo 26, 2017 Sin comentarios

El presidente de EU, el republicano Donald Trump, buscó pasar página tras el sonoro fracaso de su reforma sanitaria, que naufragó por la desunión de su propio partido y evidenció los límites de su poder para forjar un acuerdo.

Sesenta y cuatro días después de llegar a la Casa Blanca, Trump sufrió antier viernes su primera gran derrota legislativa, pese a que el Partido Republicano controla el Congreso estadounidense.

El multimillonario neoyorquino se había jactado durante meses de que lograría un pacto “fantástico” para aprobar el proyecto de ley republicano destinado a reemplazar la reforma sanitaria promulgada en 2010 por el entonces presidente, el demócrata Barack Obama.

“Él es el ‘cierra-tratos'”, llegó a decir el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, en alusión a la autoproclamada habilidad de Trump para alcanzar acuerdos en el sector inmobiliario en el que ha cimentado su conglomerado empresarial.

Sin embargo, el deseo del magnate se evaporó antier viernes en una llamada telefónica, en la que el presidente de la Cámara Baja, Paul Ryan, le dio la noticia que no quería escuchar: la retirada del plan republicano, poco antes de someterse a votación en el pleno de esa instancia legislativa, porque estaba condenado al fracaso.

La rebelión interna en el partido, con moderados y radicales que discrepaban del proyecto de ley, hizo imposible recabar los 216 votos necesarios para aprobar la propuesta.

“No me siento traicionado, porque son mis amigos. Estoy decepcionado”, admitió el presidente, al comprobar que no tiene garantizado el apoyo de su partido en el Congreso.

Tras ese varapalo, Trump, cuya formación paradójicamente se unió durante años en torno a la idea de suprimir “Obamacare”, como se conoce popularmente a la ley de Obama, trató ayer de recuperarse del golpe en su selecto club de golf en Virginia, en la ribera del río Potomac.

El mandatario, que tenía prevista una serie de reuniones -sin especificar, al inicio de la jornada, por la Casa Blanca- en ese complejo, miró al futuro al reiterar su promesa de un nuevo plan de salud una vez “explote” la actual ley.

“ObamaCare explotará y todos nos uniremos y montaremos un gran plan de salud para LA GENTE. ¡No se preocupen!”, afirmó Trump en un mensaje en su cuenta personal de la red social Twitter aparentemente publicado mientras se desplazaba al Trump National Golf Club.

El presidente ya avisó de esa “explosión” (el aumento desorbitado en los precios de las primas de los seguros médicos bajo esa ley) antier viernes, cuando vaticinó que ese estallido ocurrirá este año y confió en contar entonces con un cierto apoyo de la oposición demócrata, a la que curiosamente culpó del fracaso de su plan.

Trump recibió ayer el apoyo de su vicepresidente, Mike Pence, quien aseguró, durante un discurso en Virginia Occidental, que el mandatario “no descansará” hasta que desmantele “Obamacare”.

“El presidente Trump nunca dejará de luchar para cumplir sus promesas hechas al pueblo estadounidense”, agregó Pence, quien culpó del fiasco del viernes a la oposición demócrata y un “puñado” de republicanos.

“Obamacare”, una ley diseñada para aumentar la calidad de los seguros sanitarios y hacerlos asequibles a ciudadanos con bajos ingresos, ha dado cobertura médica a más de 20 millones de personas que carecían de esa protección.

Sin embargo, Trump considera esa normativa un “desastre” y durante la campaña electoral de 2016 que le llevó a la Presidencia, prometió “revocar y reemplazar” la ley sanitaria de Obama.

Un tiro por la culata

En los últimos seis años, los legisladores republicanos aprobaron unos 60 proyectos para desmembrar el seguro de salud del presidente Barack Obama. Pero sabían que, aparte de algunos cambios muy menores, las medidas no llegarían a nada mientras hubiera un demócrata en la Casa Blanca.

Cuando por fin tuvieron la oportunidad el viernes pasado, se atragantaron. El esfuerzo republicano resultó un cañonazo por la culata, una derrota épica con consecuencias duraderas para el partido y su presidente Donald Trump.

“Tendremos Obamacare para todo el futuro previsible”, dijo nervioso el presidente de la cámara baja, Paul Ryan, a la prensa luego de retirar bruscamente el proyecto para evitar una derrota segura en la votación. “No sé cuánto tiempo nos tomará derogar esta ley”.

La medida hubiera eliminado buena parte de la ley de Obama, incluido la obligación de estar asegurado, la expansión del seguro para jubilados y pobres Medicaid, y hubiera reducido la ayuda federal a la gente para pagar sus gastos médicos. Representaba la culminación de siete años de esfuerzos infructuosos para elaborar un proyecto capaz de unificar al partido.

Con la Casa Blanca y el Congreso en su poder, el partido tenía su primera oportunidad real de derogar la ley de Obama. Ryan la retiró ante la deserción de los republicanos centristas que la consideraban excesiva y de los derechistas que la consideraban insuficiente, sumada a la oposición monolítica de los demócratas.

Su rechazo se debió en parte a las conclusiones de los analistas imparciales, de que 24 millones de personas se quedarían sin cobertura y aumentarían los costos para los sectores más pobres y los ancianos. También se opusieron al proyecto las asociaciones de médicos, enfermeras, hospitales, consumidores y la gran organización de jubilados AARP.

Ahora el Partido Republicano enfrentará la repercusión entre sus votantes. Durante casi una década han escuchado discursos innumerables de candidatos al Congreso que prometían derogar la ley de Obama, la que además fue una promesa central de la campaña de Trump.

Cuando le preguntaron cómo enfrentarían los congresistas republicanos a sus electores, Ryan sólo pudo decir: “Es una muy buena pregunta. Lamento no tener una mejor respuesta”.