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Una adicción engañosa que disfraza el dinero

Por agosto 2, 2017 Sin comentarios

Ella elige el nombre: se llamará Eugenia en esta historia que es la suya, pero que no puede compartir con su verdadera identidad. Es ludópata en tratamiento. Esto quiere decir que un día tuvo todo y hoy no tiene nada. En un período de tres años acabó con sus ahorros, vendió su auto, agotó sus tarjetas de crédito, malbarató obras de arte, vendió sus muebles, empeñó lo que pudo, pidió prestado y rentó su departamento para volver a casa de sus padres. “Me acabé todo en el juego. Menos mi casa, por fortuna, pero estuve a punto de venderla también”.

Eugenia es actuaria, soltera, tiene 38 años y trabajó, nada menos, que en una empresa de casinos como administradora general. “No me despidieron, ni mucho menos. Yo tuve que dejar el empleo cuando comencé la rehabilitación. Supongo que sabían, o por lo menos sospechaban, porque pasaba todo mi tiempo libre en las mismas máquinas de juego de la firma de casinos para la que trabajaba”. No es que cerrara la oficina, cruzara una puerta y ya estuviera en el área de juegos, aclara. “No. Las oficinas generales están en un lugar y los establecimientos son otra cosa. Quiero decir que al salir del trabajo, los fines de semana, los viernes por la noche, hasta los domingos, los pasaba jugando”.

Nunca faltó a su trabajo ni llegó tarde. Ni sus jefes ni sus amigos ni su familia pudieron advertir en ella algún cambio que anunciara la catástrofe. “Incluso se burlaban de mi ‘adicción al trabajo’, lo veían divertido, y lo era. Al principio iba con ellos, con mis amigos y mi familia porque era la novedad”. Hasta que comenzó a mentir, a salir sola para ir a jugar, a ir de una sala a otra para que no la identificaran como cliente habitual. Pero ya lo era. “Durante poco más de tres años, no hice otra cosa que jugar… y pasar de la euforia del juego a la frustración, y de allí a la depresión y la angustia por tantas deudas”.

UN PADECIMIENTO SIN CURA

La ludopatía es una adicción engañosa que disfraza el dinero. No es como el alcoholismo o la drogadicción cuyos efectos son evidentes. El ludópata puede evadir el problema en tanto tiene el dinero suficiente para pagar el juego. Pero se convierte en una adicción cuando las personas comienzan a hacerlo de manera repetida, y por neuroasociación el cuerpo y la mente lo desean, dice el doctor Carlos del Moral, director del Centro de Atención a Ludopatía y Crecimiento Integral (CALCI).

“Es algo crónico”, afirma. Una enfermedad que no se quita y para cual no hay cura porque “la persona ludópata siempre va a serlo, aunque tenga un período largo de abstienencia”, dice. Sabe de lo que habla. Él mismo padeció el juego y escribió un libro de anécdotas que publicó con el título de ¡Bingo! Me lo contaron ayer. Las lenguas de doble filo.

“El trastorno está allí, y tarde o temprano alterará tu vida cotidiana, tus relaciones afectivas y tu propia estabilidad emocional”, dice Del Moral.

Raquel Santos se sonríe sólo de recordar todo lo que ha visto en sus jornadas de trabajo como hostess de casino en un centro comercial del norte de la Ciudad de México. “No puedes creer lo pasa allá adentro. Mira, hay señores que llegan de traje y adentro se cambian para vestir su playera de la suerte. O sacan la foto de la esposa y los hijos. Otros hasta rezan. Las mujeres recurren más a las imágenes religiosas: la medallita de la virgen, el santito que colocan a la vista mientras juegan, un dije en forma de trébol que soban mientras juegan. Hay de todo…”.

Ella admite que todo en los casinos está pensado para hacer sentir al cliente como en su casa. Hay comida y bebida gratis. Atención constante. Siempre una sonrisa con el servicio. “Hay cámaras que están atentas y vigilan la calidad de nuestro trabajo. Nada de malos modos. Además, de ello dependen nuestras propinas, que son bastante buenas, y más si gana el cliente. A mí me han regalado hasta mil pesos”.

 UNA ENFERMEDAD SILENCIADA

La ludopatía es un padecimiento que se caracteriza por la falta de control de los impulsos para apostar en los juegos de azar y/o deportes, define la psicóloga Gabriela Ruiz Torres, coordinadora del programa de adolescentes del Centro de Prevención en adicciones, Dr. Héctor Ayala Velázquez, de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La asociación estadounidense de psiquiatría la incluyó dentro de las enfermedades de transtornos de control de impulsos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV-TR, por sus siglas en inglés).

Pero en la versión más reciente del Manual Diagnóstico (DSM-V-R) se integra en la clasificación de adicciones, debido a sus similitudes clínicas y tratamiento con las adicciones a sustancias psicoactivas, explica Del Moral, de CALCI.

Advierte que la Organización Mundial de la Salud (OMS) aceptó la ludopatía como una enfermedad hasta 1992. Sin embargo, en México no es considerada ni siquiera como una adicción.

“En la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic), cuando hablamos de adicciones es de tabaco, alcohol y droga, no de ludopatía o de compras compulsivas. Las adicciones conductuales, que no son de sustancia, no están consideradas como tal en México”, explica Del Moral.

Tampoco se ha hecho una investigación formal sobre el tema. “Al gobierno no le interesa que se haga una investigación porque hay muchos intereses detrás de los casinos” dice.

Sin embargo, Gabriela Ruiz considera que los esfuerzos preventivos por parte de la Secretaría de Salud han aportado mayor información a la población y “se agradece”, dice. Pero aún falta atender la rehabilitación de los ludópatas.

 LA RUTA HACIA EL JUEGO

Ruiz explica que para que un jugador se convierta en ludópata tiene que pasar por tres etapas: jugador social, problema y finalmente patológico.

El jugador social es aquel que decide apostar en los juegos de azar y/o deportes sólo por diversión. La cantidad de dinero que apuesta es moderada y ésta jamás afectará su economía. Ir al casino a jugar o hacerlo por Internet tampoco repercutirá en sus demás actividades.

Jugador problema tiene una mayor tendencia a apostar dinero que no tenía contemplado, por lo que su economía es la principal afectada. La doctora Ruiz dice que este tipo de jugador piensa que si sigue jugando puede recuperar lo perdido y pierde el control sobre el juego y el momento de retirarse. “Está a un paso de convertirse en jugador patológico”, concluye.

El jugador patológico o ludópata es aquel que no tiene control sobre el impulso y necesidad de jugar. En este punto los problemas económicos, laborales e interpersonales aumentaron y el jugador es consciente de sus consecuencias, pero no se puede abstener de apostar. “El ludópata es una persona ansiosa que sólo se calmará en el momento de apostar”, dice.

La psicóloga explica que la ludopatía es progresiva. Un jugador patológico puede tocar fondo de diferentes maneras, la primera dificultad es la económica, pues llega a perder todo por no tener el control de lo que apuesta. “El ludópata puede cometer fraude, abuso de confianza, robar para conseguir dinero y seguir jugando; la cárcel puede ser una consecuencia final. Además, sus relaciones laborales y familiares son las más afectadas”.

Esta conducta de juego tiene tres características: juego excesivo, que sea el principal interés de la persona y que le provoque ansiedad, explica el doctor Junípero Méndez Martínez, director del Instituto de Investigación y Tratamiento de Ludopatía.

El impuso excesivo por el juego repercute en varias áreas de la vida de los ludópatas. Lo daña económicamente, laboralmente, incluso la vida personal e interpersonal.

La persona que sufre de esta enfermedad tiene un pensamiento y deseo persistente por practicar esta actividad y el resto de las ocupaciones se vuelven secundarias. “El trabajo está al servicio de obtener dinero para volver a apostar”, precisa Méndez.

La tercera característica es la ansiedad que sufren los jugadores patológicos por el deseo excesivo y compulsivo de jugar. Del Moral considera la evasión de la realidad es otra característica de la enfermedad.

Los especialistas coinciden en que la ludopatía va acompañada de otras adicciones como el tabaquismo, el alcoholismo, e incluso la drogadicción, porque estas sustancias suelen controlar muchos de los síntomas de la patología.

 EL PERFIL DE LOS ADICTOS AL JUEGO

Méndez señala que solamente una pequeña proporción de personas desarrollan la enfermedad de la ludopatía en comparación con todas las personas que se exponen en cualquier tipo de apuestas.

En el Instituto de Investigación y Tratamiento de Ludopatía, ubicado en Monterrey, Nuevo León, han atendido 1,097 personas en el año que llevan laborando. De estas, sólo 58 han resultado con ludopatía, detalla Méndez.

Del Moral y Méndez coinciden en que existe cierto perfil en las personas con esta enfermedad. Para Del Moral, las personas con tendencias ludópatas tienden a sentirse solas y evadir su realidad, por ello el mayor número de ludópatas son personas de la tercera edad, especialmente mujeres.

El Instituto de Investigación y Tratamiento de Ludopatía ha detectado que la patología tiene tendencia en las personas con una historia familiar de depresión, alcoholismo, enfermedad emocional en general; dependencia o pérdida, se enganchan al juego en un momento de duelo, explica el doctor Méndez.

Sin embargo, Gabriela Ruiz difiere en este punto, pues considera que no existe un perfil establecido de personas que puedan convertirse en ludópatas. Cada caso es particular, dice, pero sí hay factores de riesgo en la adopción de la enfermedad: predisposición genética, alteración cerebral y causas sociales.

“No puedes parar”, dice Eugenia. “Es una ansiedad que no sacias hasta que recibes el cartón para el yak, o te sientas frente a una máquina, inconsciente de las horas y el dinero que allí gastas. Ganes o pierdas, nunca es suficiente. Volverás al siguiente día para no cortar la racha de suerte o corregirla. Cuando llegas a ese punto, los problemas ya comenzaron: ganaste 5 mil pesos un día y perdiste 10 mil el siguiente… Yo vendí mi auto para pagar un préstamo de banco. Pero antes pasé por el casino. Quería apostar sólo mil o 2 mil pesos para probar suerte ese día y lo perdí todo: 60 mil pesos en dos días. Me quedé con la deuda del banco y sin auto”. Eugenia se dio cuenta que había perdido el control, pero no había tocado fondo. “Me sentía enojada, frustrada, pero dispuesta a seguir hasta recuperar lo que había perdido”.

 POCA ATENCIóN La Secretaría de Salud no cuenta con un programa especifico de atención para la ludopatía. Sin embargo, la Facultad de Psicología de la UNAM, el Centro de Atención a Ludopatía y Crecimiento Integral, el Instituto de Investigación y Tratamiento de Ludopatía y Jugadores Anónimos (Gamers Anonymus) atienden esta enfermedad.

Jugadores Anónimos ayudan a los ludópatas tomando como referencia el sistema de los doce pasos de Alcohólicos Anónimos (AA).

El Instituto de Investigación y Tratamiento de Ludopatía, por su parte, trabaja en la creación de sistemas profesionalizados para atender la problemática, el principal objetivo es que la persona se vuelva más realista; el doctor Méndez comenta que llegan a recetar antidepresivos para acortar la recuperación.

El trabajo que se hace en la Facultad de Psicología se sitúa en el Centro de Prevención en Atenciones, doctor Héctor Ayala Velázquez. El proyecto derivó del convenio con el Centro Nacional para la Prevención y el Control de las Adicciones (Cenadic). El tratamiento que brindan es psicológico personalizado, dice la psicóloga Ruiz.

En CALCI atienden a los ludopatías por medio de logoterapia. El doctor del Moral explica que el la terapia se basa en darle un sentido a la vida del ludópata.

 LOS CASINOS Y SU RESPONSABILIDAD SOCIAL

El 3 de diciembre de 2014 la Cámara de Diputados aprobó la Nueva Ley Federal de Juegos con Apuestas y Sorteos, en la que se señala que los juegos de azar y sorteos pueden dar origen a la ludopatía y se reconoce como un problema de salud.

Ante esto, prohíbe la entrada a los casinos a personas menores de 21 años, ya que conforme a los señalado por la OMS, entre los 18 y 20 años los jóvenes terminan por determinar sus gustos y aficiones.

Sin embargo, Del Moral advierte que en los últimos años ha habido un incremento de jóvenes con esta patología.

“Se está dando otro fenómeno, muy jóvenes hombres y mujeres se están involucrando en el juego en los casinos. Anteriormente hablábamos de que la edad promedio para iniciar en las apuestas era de 35 años en adelante, la tendencia era mayor en personas de la tercera edad. Pero actualmente muchos jóvenes se están involucrando en el casino. Yo he atendido jóvenes de 19 y 20 años”, dice.

Méndez coincide en que las personas con ludopatía tienden a ser personas jóvenes. “En el instituto la mayoría de nuestros pacientes son hombres entre 20 a 50 años, en una etapa muy productiva de la vida, casi a la par de mujeres entre las mismas edades”, comenta.

Señala que los casinos tienen la obligación, según marca la ley, de contar con un programa de rehabilitación para ludópatas. Sin embargo, no están cumpliendo y las autoridades no lo están exigiendo.

En el caso de Monterrey “existen diez salas de juegos registradas y sólo dos están cumpliendo con la disposición: Casino Real y Casino Miravalle”, asegura.

Eugenia celebra todos los esfuerzos, porque “nadie te advierte que los casinos no son un juego de niños”.

El ludópata puede cometer fraude, abuso de confianza, robar para conseguir dinero y seguir jugando”.— GABRIELA RUIZ, Psicóloga/em>
Muy jóvenes hombres y mujeres se están involucrando en el juego en los casinos”. — CARLOS DEL MORAL, Director del Centro de Atención a Ludopatía

Para destacar

Hoy operan:

⇒ Aproximadamente 329 establecimientos que cuentan con permiso de la Secretaría de Gobernación (Segob) para realizar juegos y sorteos.

⇒ De acuerdo con los últimos datos registrados en el de la Segob, que datan de 2015, los casinos percibieron ingresos por 15,500 millones de pesos.

⇒ Pero esta cifra es inexacta, pues varios de las corporaciones con permiso no han transparentado sus cuentas.

Más información en https://www.elsiglodetorreon.com.mx